Se endurece la ley contra el maltrato animal

El ser humano ha tomado siempre a distintas especies animales (sobre todo aquellas pequeñas, o consideradas como “de compañía) como si fuesen “inferiores”, seres sin sentimientos, existentes tan sólo para su uso y disfrute y sobre los cuáles se creen con la potestad y poderes suficientes como para hacer con ellos lo que quieran. Esto no podría estar más alejado de la realidad, ya que como sabemos son otras especies animales, que experimentan los sentimientos y la vida de forma muy parecida a nosotros: por algo son seres vivos. Sin embargo, correlativo a este tipo de situaciones y pensamientos equivocados, así como (por qué no decirlo) una crueldad oculta en algunos seres humanos, ha derivado a su vez en multitud de ocasiones a cuestiones bastante desagradables de abandono, maltrato animal, e inclusive la ejecución de los mismos, pudiendo saber de ello a través del noticiario común a través de los distintos canales de televisión.

UNA REFORMA ENFOCADA EN UN ÚNICO FIN: ACABAR CON AQUELLAS PERSONAS QUE ABANDONAN Y MALTRATAN A SUS MASCOTAS

Pues bien, las reformas que se van a producir en el Código Penal Federal agravarán la sanción a dichas personas que traten a los animales de forma vejatoria, o les infrinjan algún daño que pueda poner sus vidas en peligro. Hasta cinco años de carcel,  y unos 2.500 días con multas de distinta índole serán las sanciones pertinentes para aquellas personas que produzcan algún daño al animal doméstico en cuestión, entre las cuáles se incluyen además de las más evidentes (ensañamiento, golpes físicos, etc.) El no alimentarlo adecuadamente, privarlo de agua o exponerlo a unas condiciones climáticas que ejerzan un profundo efecto negativo en las vidas de los mismos.

Otro de los aspectos que busca cambiar esta reforma legal es aquel que atañe al estado correspondiente a la propiedad de la mascota con respecto al dueño, la cual se recoge como un bien mueble de su patrimonio, y no como seres vivientes y “sintientes” (lo que realmente son).

Cuidar, respetar y optimizar la vida de toda aquella mascota bajo la tutela de cada persona es una responsabilidad común, ya que al fin y al cabo se trata de animales que, de una forma u otra, forman part de nuestra propia familia. Por tanto, se debe de tratar de ofrecerle tantos lujos y comodidades como sea posible, tal y como se haría con nuestros hijos, o cualquier pariente. Aunque, evidentemente, en este caso atendiendo a las necesidades más naturales y básicas que corresponden a cualquier especie del mundo animal.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*